para abrirle la puerta a la eternidad,
de saberte a ti como algo de Dios,
algo divino, que vino para quedarse.
Más la vida y sus trescientas vueltas,
con la crueldad de un cuerpo,
que no es para siempre,
recordé bajo una luna llena,
con un mar que no creció,
de que ni este planeta
se podría salvar del infinito.
pero infinito podría clasificarse
el amor humano, que viene
de una mano invisible,
que en momentos de calamidad,
nos recuerda que solo hay que esperar,
que del dolor surja un poco de amor.
Por lo que si mañana cerrase los ojos,
de forma permanente, quisiera primero perdonar,
luego recordar, y para siempre amar.
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